Ayuntamientos 2.0

Historia

Puente medieval sobre el Iregua.

La Historia de Viguera  va unida a su posición estratégica en el valle del Iregua, ya en las proximidades del Castillo de Viguera han aparecido restos arqueológicos de diferentes épocas (restos Edad del Hierro, romanos, árabes y medievales) que certifican la importancia de Viguera durante los primeros años de la historia, fue durante el periodo romano donde se consolido su posición privilegiada como atalaya de la vía romana que unía Cesaraugusta con Numancia, si bien fue en los años de la ocupación árabe donde se consigno los datos escritos más relevantes de la historia de Viguera. El control de esta posición fue el objetivo de cristianos y musulmanes a lo largo de casi cuatro siglos.   

Su primera cita documental en la crónica árabe “Abjar Machmua”, que indica cómo en el año 759 tomó Abderramán I el castillo de Viguera en su victoriosa campaña riojana y alavesa.

Fue la de Viguera una de las fortificaciones con que contaban los Banu-Qasi para defender de las acometidas cristianas los siete valles de los afluentes riojanos del Ebro, sistema que incluía los castillos de Castro Bilibio, Sajazarra, Leiva, Grañón, Nájera, Clavijo, Viguera, Arnedo, Cervera, Cornago y, posteriormente, Albelda.

En la segunda mitad del siglo IX, uno de los hijos de Muza II, Lubb, reconstruyó la fortaleza de Viguera lo que motivó la desconfianza e inmediatos ataques de algunos de sus hermanos que fueron vencidos, junto a los fosos del castillo, por el walí de Tudela y primogénito de aquella familia enfrentada, Fortún. Tuvo Lubb un destino trágico: tras realizar una razzia en Zaragoza, donde capturó buen número de musulmanes que ajustició en una pradería de Viguera en el 873, murió, un año después, en un accidente de caza, siendo enterrado en la villa.

En el 918, Ordoño II de León y Sancho Garcés I de Navarra unieron sus fuerzas para atacar las propiedades riojanas de los Banu-Qasi; tras una campaña fulgurante, el rey navarro fortiticó los castillos de Arnedo y Viguera. Pero el control cristiano fue efímero: el 31 de julio del 920, Abderramán III entraba de nuevo en el castillo, tras su victoria en Valdejunquera, haciéndolo destruir al encontrarlo vacío. Tres años después, reconquistaba la villa el rey navarro Sancho Garcés I.

El monarca navarro García Sánchez I (925-970) creó para su hijo Ramiro el reducido reino de Viguera, que ocupaba los valles del Leza y del Iregua hasta Ajamil y Almarza de Cameros y perduró durante sesenta años.

Constituyó el castillo uno de los puntos clave de la línea defensiva frente a Castilla durante los reinados de García IV y de Sancho el de Peñalén. Fue responsable de la fortaleza, en la primera mitad del siglo XI, el poderoso Fortún Ochóiz nombrado con tal fin por García IV el de Nájera. Los hijos de Fortún recibieron idénticas responsabilidades en otros castillos riojanos, manteniendo el gobierno de Viguera y del señorío de Cameros a finales del siglo XI, tal como se refleja en los Fueros de Logroño (1095) y de Miranda de Ebro (1099).

Se incluía Viguera entre las propiedades disputadas por Alfonso VIII de Castilla y Sancho el Sabio de Navarra, y sujetas al arbitraje de Enrique II de Inglaterra en marzo de 1177, decidiéndose entonces su permanencia en poder del castellano.

El 12 de junio de 1369, el rey Enrique de Trastamara cedió Viguera al caballero navarro Juan Ramírez de Arellano, en agradecimiento por su apoyo en la lucha contra  Pedro I el Cruel. Pasó así la villa a formar parte del señorío de Cameros y a los descendientes de Juan Ramírez, los condes de Aguilar e Inestrillas.

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